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Arte prehispánico,

siglos XIII - XV

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LOS MEXICAS

Bertina Olmedo Vera

GENIO Y GRANDEZA MEXICA

César Moheno

LOS MEXICA,

genio y grandeza

A partir de 1325, la gran Ciudad de México Tenochtitlan fue instaurada por los mexica como el espejo de su sofisticado universo cultural. En su centro se erigió el Templo Mayor, recinto sagrado a partir del que se trazó la ciudad en su conjunto. Se convirtió así en el axis mundi, el eje del universo.

La organización social de los mexica concibió un sistema de poder propio de una metrópoli. La expansión de su dominio fue vertiginosa. Su fuerza guerrera, la imposición de una cosmogonía poderosa e intimidante y la exigencia de tributos le hizo mantener el control sobre casi todo el territorio del México Antiguo. Sus rasgos culturales fueron rápidamente compartidos y vivieron en florecimiento permanente.

Al acercarnos a este mundo, encontramos dos caras en su cultura y en su arte: lo aterrador y lo sublime. Impresiona la riqueza y variedad de sus formas expresivas, su arquitectura, su plástica y su literatura. Reflejan a un pueblo joven, atrevido y profundamente religioso, heredero de una cultura milenaria.

En sólo doscientos años, México Tenochtitlan, capital de los mexica, se convirtió en ciudad faro del México Antiguo.

Ocupación de la Cuenca de México

La Cuenca del Valle de México ha estado ocupada por los hombres desde hace más de 5,000 años. La agricultura y la fundación de pequeñas aldeas inició hace más de 4,000 años. A esos tiempos, hasta el año 250 de nuestra era, se le conoce como Preclásico. En esa época se crearon ciudades como Tlatilco y Cuicuilco, creció la población y se desarrolló una organización social y rasgos culturales que fueron la base de la civilización mexica.

El período llamado Clásico corre del año 250 al 900 de nuestra era. Se vivió el crecimiento y la concentración de la población, la agricultura intensiva y la sistematización de la vida en ciudades, lo que dio lugar a una organización social vertical muy estructurada. Surgió una convivencia articulada en mitos, en organización social y en símbolos. Azcapotzalco, Mixcoac, Tula y Teotihuacán florecieron.

En el Posclásico, y fundamentalmente a partir del siglo XIII, la Cuenca de México se organizaba en una red de ciudades y contaba con una población de un millón de personas. Hacia fines de este periodo, los mexica alcanzaron su grandeza desde México Tenochtitlan, con un sofisticado sistema cultural y de gobierno que planeó y controló la vida. Combinaron la guerra y las alianzas como base de su expansión territorial. ø

La fundación de México Tenochtitlan

Rumbo al mítico paisaje de volcanes y lagunas del Altiplano, en el año 1-pedernal, el 1,111 de nuestra era, iniciaron los aztecas su peregrinar desde Aztlán, el lugar de garzas. En la cumbre del Coatépetl, cerca de Tula, encendieron por vez primera el fuego nuevo. Allí nació Huitzilopochtli, señor de la guerra, dios tutelar que les mostró el camino de la gloria. Allí señalaron su origen. Ellos mismos se dieron el nombre de mexica.

Como lo señala La tira de la peregrinación, los mexica siguieron su andar, caminaron siguiendo la luz de su dios Huitzilopochtli y al llegar al Valle de México encontraron el signo de su vida futura: un águila erguida sobre un nopal y devorando una serpiente en el centro del lago colmado de belleza. En ese lugar sagrado, el 13 de abril de 1325 un eclipse marcó el símbolo de la fundación de Tenochtitlan.

Los mexica asentaron sus reales luchando contra todos los elementos y contra todos los pueblos que ya vivían en el Anáhuac. Así lo dejaron grabado en piedra, para asegurar su esplendor.

Los dioses mexica

Construida por siglos, la sabiduría de los mexica creó un sistema de representaciones simbólicas inconfundible. Los símbolos de los dioses se encontraban en todos los parajes. Casi todas sus representaciones tenían un corazón, del que surgía la esencia de la divinidad.

Huitzilopochtli y Tláloc, dios de la lluvia, coronaban el Templo Mayor, señalando las fuerzas divinas que regían la vida de todo el universo.

La Coyolxauhqui, diosa lunar decapitada por su hermano Huitzilopochtli, es movimiento en un círculo que concentra. Sobre ella caían los sacrificados que al tocar la superficie de piedra de la diosa, en ella misma se transfiguraban, para cumplir el destino de los guerreros: con su corazón se alimentaba al sol.

La Tlaltecuhtli es Gran Señora de la Tierra, progenitora y, a un tiempo, devoradora de todas las criaturas. Es fuente que permite mantener el universo con vida. De ella nacieron el orden, las plantas, la humanidad. Ella traza la perfección en la que la vida engendra a la muerte y de la muerte renace la vida.

Los sacrificios

El poder de los dioses mexica sobre la vida era omnímodo. Así, en la Piedra del Sol se cuenta el mito de la creación del pueblo mexica por sus dioses al llegar a la vida el Quinto Sol, cuando el gran astro del mundo se alimenta de los corazones a él sacrificados y no detiene su andar infinito por el firmamento. De ese movimiento perpetuo nace el hombre que en permanencia será dotado del maíz como alimento.

Los mexica encendían cada 52 años el fuego nuevo y hacían renacer al tiempo, invitando al sol a iniciar su nuevo ciclo. Del pecho de un cautivo se encendía el fuego ritual que, al prender en gran fogata en la punta del cerro de la Estrella como inmediato espejo, se encendía en todos los rumbos de México Tenochtitlan.

La vida cotidiana

La vida cotidiana de los mexica estaba atada a lo sagrado. Todo se cargó de un sentido que regía cada instante de la existencia. En su máximo esplendor, México Tenochtitlan cobijó a más de cien mil habitantes. Era incesante el trajinar de hombres, mujeres y productos en parcelas y canales.

La clave del control de la naturaleza del lago fueron las chinampas, sementeras que asemejan islas flotantes que florecen gracias al ingenio agrario y a la habilidad en el manejo del agua del pueblo mexica.

Sumando afanes, los hábiles campesinos mexica entretejieron en el agua un armazón con varas y carrizos, hasta lograr la cerrazón del espacio rectangular establecido con los cuatro troncos de ahuejotes. Así, maíz, calabaza, frijol y guajolotes tienen en el calendario agrario su simiente.

Las familias se sumaban en calpullis, grupos de parientes, de ancestros y divinidades compartidos. Eran comunidades que, además de su trabajo agrario, compartían oficios sobre los que se organizaba el espacio y la geografía de la gran Ciudad de México. El Plano de papel de maguey así lo muestra.

Expansión

A doce años de establecerse en el centro del lago, en 1337 los mexica se asentaron en Tlatelolco y, menos de un siglo después, en 1428, aliados con Texcoco y con Tacuba, en lo que llamaron la Triple Alianza, iniciaron la expansión de su poder militar, económico y cultural hacia los cuatro rumbos cardinales del territorio de su época, a través de un sofisticado sistema de tributos y comercio.

La Triple Alianza fue el eje religioso, guerrero y político que controló y sometió la vida y la expansión de los dominios mexica. En su máximo esplendor, alcanzó a todo el Valle de México y a vastas regiones de Guerrero, Puebla, Morelos, Veracruz y algunas zonas de Guatemala.

Los mexica construyeron en dos siglos un sistema civilizatorio inconfundible: a través de sus rasgos culturales elaboraron excelentes piezas de arte en escultura, literatura y alfarería; realizaron observaciones astronómicas, inventaron un sistema calendárico muy preciso y levantaron maravillosas obras hidráulicas y de arquitectura. El genio y la grandeza mexica trasciende y honra los tiempos mexicanos.